domingo, 18 de septiembre de 2016

Evolución


Tenemos la maldita costumbre de anhelar lo que nosotros mismos deseábamos alcanzar.
Inconformes. Amargados.
Siempre nos falta algo para completar la felicidad supuesta e imaginaria.

¿Desde cuándo nacimos sin una parte?
¿Desde cuándo un sueño o una meta cumplida representa la pérdida total de nuestra condición anterior?

Todo va sumando: elegimos y nos transformamos.
El tiempo y las experiencias nos hacen crecer,
alimentan la parte invisible que todos olvidamos tener.

Ojalá sepamos detenernos y reconocernos entre tantas dudas.

2 comentarios: