Querida segunda mamá:
Hoy me hubiera gustado escuchar tus llamadas de atención,
tus retos.
Sí, así como lees: "Tus cagadas a pedos".
Toda esa lista de malas palabras que sólo a vos
te quedaban lindas al decirlas.
Siempre te extraño.
Hoy quizás, un poco más.
Gracias por estar en mi corazón y
guiar mi luz desde donde estés.
Te abrazo eternamente,
tu sobrina del corazón

