Cansada de las justificaciones
de las palabras que el viento
se lleva lejos.
Con el alma en el piso
pateándola para que reviva y
salir una vez más del
fondo de la incertidumbre.
Agotada de aceptar el avasallamiento,
naturalizarlo.
Siempre pensando en ese otro
para quien soy invisible.
Estando para los demás y
nadie para mí.
Será momento de mirar
hacia
adentro
explotar
en
colores
y
salpicar
a
todos.