sábado, 31 de diciembre de 2016

Pequeña oración


Antes que el nuevo año me encuentre,
quiero soltar todo lo que me lastima y
remarcar con colores
las cicatrices de los días pasados.
Quemarme en la sal del océano y
tirar por la borda los recuerdos tristes.
Sentir cómo lo nuevo me quita el sueño.
Agradecer el viaje que me trajo hasta ser quien soy hoy.
Perdonar y perdonarme.
Y abrazar bien fuerte lo bello que vendrá.

Amén.

Balneario Marisol, diciembre 2016

jueves, 29 de diciembre de 2016

cinco días



Debo aceptarlo:
estoy totalmente perdida;
vagando en la curvilínea que se forma
entre tus hoyuelos.

Tus ojos son un remanso
donde recuesto mis miedos y cantamos.
Te extraño.
Las palabras demoran en salir.


Nadie pudo desnudar mi alma con la mirada.
Nadie, excepto vos.

jueves, 15 de diciembre de 2016

15 de diciembre

"No hay mal que por bien no venga"

Doce meses antes
mi cuerpo se rompía en la oscuridad húmeda y porteña.
Debía detenerme y buscar el Norte...
pero mi mirada ardía en las promesas del cambio.
Todo se desvanecía en el sudor.
Todo se quemaba en el placer.
Todo se hundía en la tristeza del quizás.
Todo se remendaba en un abrazo.
Todo me habitaba.

Harta de llorar
una noche buena
me regaló la paz.





lunes, 12 de diciembre de 2016

Ahí

Habitas mis sueños
mis adentros
mis miedos
mis quizás
los porqués de permanecer y resistir
la incertidumbre de estar con uno mismo
el deseo de perderme para siempre...

entre tus hoyuelos.

martes, 6 de diciembre de 2016

noe



Me despertó tu voz,
como si fuera una de mis canciones favoritas.
El apócope brotó de esos labios
y quedó atrapado en el aire circundante.
Etéreo.
Intangible.
Sutil.
Incorpóreo.

domingo, 4 de diciembre de 2016

en-amor-hada




Jamás me pasó esto de ta...tar...tatarm...
¡tartamudear!
De que el tiempo se suspendiera
en la purpurina del brillo de sus ojos.
Nunca me habían salido mariposas de la panza.
Ni había volado intentando llegar al ángulo apolíneo
del hombro y su cabeza.

El corazón jamás había galopado así
con tanta fuerza que parecía desprenderse de mi pecho.
Y los hoyuelos en su sonrisa,
esos dos huequitos simétricos,
que caben perfectamente en la comisura de los labios.
Esos círculos pícaros que se forman y
quisiera solo míos fuesen.

Una voz me dijo:
"No puedes enamorarte".
Y le respondí:
"¿Y si es tarde?

Y sonreí.