siempre llegar.
Hamlet Lima Quintana
Ellos están ahí,
sin distancia ni tiempo.
Incorpóreos.
De espíritu fuerte.
Sus brazos largos e invisibles
me sostienen
y su palabras llegan
en el viento
que envuelve a mi casa patagónica.
Son un haz de luz
en la noche más cerrada.
Somos hogar y familia.
