Desde cuándo me perdí en esos labios verosímiles,
en abrazos de caramelo caliente,
en pecas chispeantes, pegajosas que
llueven sobre mi piel.
Desde cuál amanecer empezamos a mirarnos húmedos,
a sentir el viento del río desbordando nuestro placer,
a mojarnos de un sentimiento profundo,
olorosamente atractivo.
olorosamente atractivo.
Desde qué misterio nocturno escarbaste con tu lengua
mis dientes para encontrarme,
liberaste mis deseos perversos y malévolos
destruyéndote para ser uno,
destruyéndote para ser uno,
amordazaste mis supuestos para mostrarme otras huellas,
otros suspiros,
otros caprichos...
otros suspiros,
otros caprichos...
Dime cuándo comenzó esta locura de revolcar nuestros cuerpos.
De voltearnos en la sábanas sin tupor.
Dime porque ya no lo recuerdo.
Dime cómo lo haces, qué haces, hasta cuándo será.
Dime si pronto ya no estarás si saltarás del balcón
o me empujaras.
Dime para fabricarnos alas de lágrimas y sexo.
Dime... el que avisa no traiciona (no quiero sufrir).
Dime todo o cállame con una estampida
feroz y violenta de besos.
o me empujaras.
Dime para fabricarnos alas de lágrimas y sexo.
Dime... el que avisa no traiciona (no quiero sufrir).
Dime todo o cállame con una estampida
feroz y violenta de besos.