domingo, 7 de abril de 2013

Dime


Desde cuándo me perdí en esos labios verosímiles,
en abrazos de caramelo caliente,
en pecas chispeantes, pegajosas que
                                                 llueven sobre mi piel.
 
Desde cuál amanecer empezamos a mirarnos húmedos, 
a sentir el viento del río desbordando nuestro placer, 
a mojarnos de un sentimiento profundo,
                                                olorosamente atractivo.

Desde qué misterio nocturno escarbaste con tu lengua

mis dientes para encontrarme, 
liberaste mis deseos perversos y malévolos
                                                       destruyéndote para ser uno, 
amordazaste mis supuestos para mostrarme otras huellas,
otros suspiros,
otros caprichos...

Dime cuándo comenzó esta locura de revolcar nuestros cuerpos.

De voltearnos en la sábanas sin tupor.
Dime porque ya no lo recuerdo.

Dime cómo lo haces, qué haces, hasta cuándo será. 
Dime si pronto ya no estarás si saltarás del balcón
                                                               o me empujaras.

Dime para fabricarnos alas de lágrimas y sexo.

Dime... el que avisa no traiciona (no quiero sufrir).
Dime todo o cállame con una estampida
                                                    feroz y violenta de besos.

miércoles, 3 de abril de 2013

Pensamientos express...


Explota mi cuerpo por bomba ajena pero buscada. Miles de palabras me rodean y forman oraciones, hasta ayer, inconexas.


Y a veces pasa…
Por allá, a lo lejos, a lo cerca,
Escucho una música anempática y
No puedo desaparecer.
Sólo permanecer en el aquí,
En el ahora…


Quisiera saber por qué todo te trae a mí.
¿Acaso antes de ti no tuve vida?
Y quiero extirparte de mis recuerdos,
De mi cuerpo, de estas palabras que
Vuelven a ponerte a un lado.
Sé que no puedes ser,
No podemos amor,
No puedo.
Amas, dudas, odias, extrañas
Y vuelves a amar.
NO quiero enredarme en tu incierto
Y no tengo fuerzas ni más tiempo de esperar.

martes, 2 de abril de 2013

Escena 1-Interior-Escenario-Noche




Te abalanzas sobre mi cuerpo, con rabia, con ira, con poder. Tus manos estrujan mi cintura, marcan las heridas de dedos sangrantes.
Sitio oscuro. Ubicados en el centro de un escenario. Un seguidor alumbrándonos.
No veo tu rostro, solo tu melena. Siento tus manos llevándome otra vez hacia tu cuerpo.
Parada. Tú te inclinas hacia mí. Luego, te arrodillas. Bajas mi pantalón. Tu lengua es fría y áspera.
Intento apartarte y más fuerte me tomas. Forcejeo. No consigo escaparme de la acción que nadie ha indicado.
Huelo tu sudor. Grito. Estoy sola. Sigo sin verte, pero percibo un aire burlón en tu actuar. El placer de tenerme bajo control te hace sentir invencible.
Comienzo a sentir furia entre la impotencia que me brota. Flashback sonoro con tu voz diciendo mentiras, palabras dañinas, la frase “Vos nunca vas a cambiar” como eco, repicando una y otra vez hasta confundirse. Un enojo brutal estalla en mis adentros. Se exterioriza en un manotazo a tus cabellos y una patada a tu pecho.
Te alejo.
Te dejo despatarrado en el suelo.
Quedas solo.
Iluminado en el centro del escenario.
Me despierto.