Inspirado en una conversación con Y.D.R.P.
Las valijas se llenan de ropas,
zapatos y pantuflas
(porque sin ellas no existen mis mañanas).
Pero también cargan cosas invisibles:
sueños,
cambios,
miedo,
esperanza.
Viajar es más que cambiar de lugar
e ir detrás de una aventura.
Más que adentrarse a otras culturas y paisajes.
Más que sentir la libertad de oír solo tu respiración.
Viajar es abrirse a uno mismo
para encontrar los despojos de aquello que soltamos.
Para sentir que cada ínfimo movimiento
tuvo razón de ser.
Para olvidar el tic-tac del tiempo creado por el humano
y seguir el del corazón.
Viajar es dejar ir
lo que nunca fuimos y creíamos ser...
Y llegas.
No ves lo que te rodea
ni escuchas lo que dicen.
Estás sola
ahí
parada en tus pies
firme y valiente.
Sí, sí, valiente.
Porque hay que tener agallas para fluir por el éter
y descubrir que quienes estaban a tu alrededor
no son más que caminantes.
¡Y tantos desaparecen!
Sigues y sigues sobre tus pies,
pero esta vez,
arrojas una maleta y te sientes liviana.
Diste el primer paso.
El primero de tantos que vendrán
y ya nada de detiene ni te amarra.
Nada.
