Tus palabras no son purpurina.
Te extraño.
Es la hora justa en que suena el portero, atiendo y digo sonriendo: "abrooo".
Pasos en la escalera, varios timbres (solo para molestarme), abro la puerta y apenas entras,
te abrazo e intento alcanzar tus besos, pero no estás ni estoy.
Y me pregunto si como un loop nuestras almas reviven todo en el espacio que habitamos juntos.
Ese lugar con sudor a sexo, aroma a comida lúdica hecha con amor y lágrimas de películas tristes a la medianoche.
Creo en el verano y sobre todo en vos, mi buena noticia.
Buscando señal.

