martes, 16 de octubre de 2018

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Y en el bardo que es mi vida
(y por lo que se ve, afuera también)
no puedo sentir dónde estás.
Pienso que,
tal vez,
en el proceso de guardar en cajas,
tirar lo que no sirve,
reacomodar todo para que ocupe el menor espacio posible,
jugar al tetris con las ollas,
los corpiños,
las individualidades
y las estupideces,
quede un huequito para vos
y para mí.
Más para mí que para vos.
Y entonces
reconocer-me, reconciliarme y
re-conocer-te.


Desde mi ventana ❄️

lunes, 15 de octubre de 2018

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Afuera, llueve.
Adentro, un abrazo.
La casa agita sus cortinas,
de lado a lado,
como los adioses que más cuestan.