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| "Atardecer en RGA" PH. NoeMangin |
Los viajes mueven y no solo a los cuerpos, a la materia táctil que llevamos debajo de las ropas.
No llegué sola a Tierra del Fuego hace un año.
Traje una valija y un bolso (más 26 cajas perfectamente embaladas).
Recuerdo haber mirado todo antes de partir y pensar:
"Al fin y al cabo, en qué poco espacio cabe toda mi vida".
Las cajas no fueron lo único.
Llegué a la isla... que por cierto, recién estando aquí, pensando en que el avión parecía descender sobre el mar que se veía con oleaje, con trozos de hielo, me di cuenta que escapar de aquí no sería fácil: donde corriese, tendría agua.
Llegué con sueños, miedos, expectativas, recuerdos a los que aferrarme en las noches nostálgicas...
El corazón quedó en dos mitades casi iguales.
Extrañando las escapaditas a ver a mis papas y compartir la mesa, las risas, los abrazos; apretujar a Aylu; los mates, las carcajadas, "las sushi night" con amigos; las bandas hippies en antros, las fiestas bizarras organizadas a última hora. Y podría seguir... (Extrañando) pero...
Siempre se vuelve y siempre están los abrazos necesarios.
Primer tramo compartido, sin duda alguna, agradecida de que así haya sido.
Un gran desafío la segunda parte.
Y sigo de pie. Como la lenga.
Sigo mirando el horizonte.
Feliz, citando a Ray:
"Arrojarme al precipicio y construime las alas en la caída".
Tanto queda atrás y tanto está por venir...
365 días en Tierra del Fuego.
365 días de fueguina por elección.
365 días de aprendizaje.
365 días.
Siempre para adelante.
