domingo, 18 de septiembre de 2016
Evolución
Tenemos la maldita costumbre de anhelar lo que nosotros mismos deseábamos alcanzar.
Inconformes. Amargados.
Siempre nos falta algo para completar la felicidad supuesta e imaginaria.
¿Desde cuándo nacimos sin una parte?
¿Desde cuándo un sueño o una meta cumplida representa la pérdida total de nuestra condición anterior?
Todo va sumando: elegimos y nos transformamos.
El tiempo y las experiencias nos hacen crecer,
alimentan la parte invisible que todos olvidamos tener.
Ojalá sepamos detenernos y reconocernos entre tantas dudas.
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Me encanto!!!! Es muy profundo y tan realllllllllll!!!!!
ResponderBorrarmuchas gracias !!!!
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