lunes, 9 de mayo de 2022

El suéter rojo


Cuando era adolescente visitábamos a una tía abuela paterna, Mercedes, que vivía en Capital Federal. Me encantaba ir porque estaba a cuatro cuadras del Parque Centenario y eso significaba ir a la feria hippie, ver algún show y comer un copo de nieve. 

Esas visitas también tenían el encanto de las historias de Mercedes. En su juventud, había sido modista de alta costura, aunque frente a mis ojos había una señora bastante mayor, con batones y ruleros y una excelente forma de expresarse. 

En su pieza había un vestidor y un espejo enorme que yo admiraba. Me encantaba cuando decía "Vamos a ver", porque eso significaba que íbamos a ordenar algo y esas puertas iban a abrirse para mi. 

En una de esas aperturas llegó a mí el suéter: rojo, estridente y suave que me acompaña aún junto al recuerdo de mi tía Negra, como le decíamos en la familia. 





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