jueves, 24 de mayo de 2018

Tengo un refugio

Caja negra, en Cine en Grande. Ph. noemangin


Para un hombre, 
que es fuego y nieve


¿Se puede odiar con amor?, pensó para sí misma una noche de otoño mientras lo sostenía y sus brazos (y también sus piernas) imitaban una enredadera.

Las palabras de ese hombre habían quedado resonando en los labios resecos y un escalofrío recorrió toda su piel ante la respiración rugosa de aquél que permanecía junto a ella.

En el aire comenzó a sentirse el aroma de sus cuerpos calientes, movimientos apenas predecibles como dos actores esperando el grito de acción.

Él supo hacerla brillar y desenmarañar sus miedos. Ella logró callar su mente para así perderse en lo efímero, en el placer y lo más parecido al amor que encontró entre sus propias ruinas.

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