Te reías en mi cara.Me sobrabas.
Me despreciabas.
Tu dedo acusador cayendo sobre este cuerpo, que renguea de amor.
No te detenías.
Mi silencio se convirtió en furia.
Mi furia, en ira.
Y mi ira, en garras.
Salté como felino sobre ti.
Y tu cabellera rubia hilvané entre mis dedos.
Tu piel comenzó a entremezclase con mis huellas dactilares.
Saboreé lentamente con mi lengua girando en círculos,tu sangre.
Te desfiguré.
Eras un charco rojo dibujado en mis pupilas.
Yo.
Mirándote.
Tranquila.
Sin culpa.
Sin temor.
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